Sistemas privados a la medida · Bajío y La Laguna
Hoy tu operación vive en un archivo que solo una persona sabe usar. Lo convertimos en un sistema web privado hecho a tu medida: cotizar, producir y facturar en un solo lugar, sin recapturar nada.
Por qué llegaste aquí
Funcionó cinco años. Hoy tienes 40 personas, tres turnos y el mismo archivo. Estas son las tres formas en que se rompe, y las tres cuestan dinero todos los meses.
La persona
Las fórmulas buenas están en su cabeza y en celdas que nadie se atreve a tocar. Si falta una semana, se atoran las cotizaciones.
La recaptura
Se captura en la cotización, se vuelve a capturar en la orden de trabajo y otra vez para facturar. Cada paso es una oportunidad de equivocarse.
El archivo
Versiones con nombres como final_v3_bueno. Nadie sabe cuál es la buena. Un lunes se pierde y se rehace el mes.
Qué construimos
Casi todos venden un pedazo: un cotizador, o un control de piso, o un facturador. El dinero se pierde justo en las costuras entre uno y otro. Nosotros entregamos los tres conectados, porque los tres ya están construidos.
Tabuladores, materiales y márgenes en un solo lugar. Cualquiera del equipo cotiza igual que Martha.
La cotización aprobada se vuelve orden de trabajo sin recapturar. Cada trabajo tiene estado visible en piso.
CFDI 4.0 con folios propios. Se factura lo que se produjo, no lo que alguien recordó capturar.
Por qué somos rápidos
Los tres módulos ya existen y ya están en producción con clientes reales. Tu proyecto no empieza en una hoja en blanco: empieza en un sistema que funciona y se ajusta a cómo trabajas tú.
Por eso hablamos de seis semanas y no de un año, y por eso el precio es cerrado. Si tu proceso resulta tan distinto que habría que reescribir el motor, te lo decimos en la primera sesión y no tomamos el proyecto.
Precios públicos
Casi ninguna agencia los publica. Nosotros sí, porque preferimos que decidas si te hace sentido antes de gastarnos una hora los dos.
Pesos mexicanos, más IVA. Se cobra 40% al firmar, 30% en la demo del núcleo y 30% al arrancar en producción. Abajo de $180,000 no cotizamos: si tu caso cabe en un sistema de estante, te decimos cuál y no te cobramos por decírtelo.
Cómo trabajamos
Antes de escribir una sola línea de código existen tres documentos aprobados por ti. Ese es el contrato real: si algo no está escrito ahí, no se construye — y si tú pides algo nuevo a media obra, te decimos en el momento qué cuesta y qué mueve.
Lo subes a una carpeta cifrada tuya. No viaja por correo ni por WhatsApp.
Desarmamos el archivo contigo: qué pestañas se usan, dónde está el cálculo importante, quién autoriza qué.
Carta de proyecto de dos páginas y especificación funcional. Incluye una lista explícita de lo que no entra.
Al final de cada quincena ves el sistema funcionando, no un avance en PowerPoint.
Cargamos diez cotizaciones históricas tuyas. Si un resultado no coincide al centavo con tu Excel, no se entrega.
Migramos tus catálogos, capacitamos por puesto con videos cortos y el Excel viejo pasa a solo lectura.
Empieza por aquí
Ocho preguntas y una lectura real de tu archivo: cuántas hojas cargan la operación, cuántas fórmulas dependen de otra hoja, dónde hay columnas capturadas a mano. Al final tienes un número anual y te decimos dónde duele más: cotización, producción o facturación.
Si tu empresa todavía no necesita un sistema, también te lo decimos. Preferimos perder un prospecto que venderte algo que no te toca todavía.
Quién está detrás
No somos una agencia que subcontrata. Somos dos personas: quien te va a atender y quien va a construir tu sistema. Lo que ves abajo lo hicimos nosotros y sigue en producción.
Plataforma de cumplimiento fiscal operando con varias empresas en un mismo sistema.
Sistema de gestión de programas internos de protección civil.
Taller que llevaba sus órdenes en un Excel compartido. Hoy cada trabajo tiene estado visible y la cotización aprobada se convierte en orden sin recapturar.